Mi monitor Samsung Syncmaster 3 ya no aguantaba más, llevaba ya mas de 11 años activo (marzo de 1996) y con sus 14 pulgadas resistió mucho mas de lo que aguantaría cualquier monitor actual.
Los problemas surgieron cuando se quemó el Flyback (transformador de alta tensión, interno) y se llevó a su reparación.
Lamentablemente, son pocos los lugares donde realmente tratan con cuidado el producto del cliente y uno puede estar seguro que no va a salir con una falla del mismo taller por mala reparación.
La cuesión es que, a diferencia de otros lugares donde se usa una base de terciopelo sobre una mesa, escritorio y se depositan los materiales del objeto a reparar en forma ordenada, en este taller me econtré con una mesa llena de tornillos, tubos, destornilladores, etc
-"espero que ordene todo cuando me vaya a reparar mi antiguo monitor" atiné a pensar.
-"espero que ordene todo cuando me vaya a reparar mi antiguo monitor" atiné a pensar.
A la semana acordada, procedo a retirar el monitor. Previa prueba en el taller, lo llevo a mi casa y me dispongo a instalarlo e utilizarlo, ya que venía con bastantes atrasos en mis trabajos y necesitaba la computadora.

Creo que no hace falta mencionar que este técnico pasó a formar parte de mi lista negra de reparadores :P
Empecé a considerar durante un largo tiempo las opciones existían en el mercado de monitores de 17 pulgadas CRT. Samsung o LG, decidí optar por esta última. Un LG Flatron T730SH:
Me convenció su diseño y colores sobrios, además me gustó que los botones para acceder al menú y configurarlo estaban ubicados en la parte delantera, mientras que los Samsung estaban ubicados al costado del monitor.